En 1819, el físico danés H. C. Oersted estaba experimentando con circuitos, cuando ocurrió algo inesperado. Sobre la mesa de su laboratorio había una brújula cercana a los cables del circuito, y comprobó con sorpresa que el imán de su aguja se desviaba cada vez que circulaba corriente por el cable.
Observa en la siguiente animación el descubrimiento de Oersted:
Gracias a este fenómeno podemos construir un electroimán, mucho más potente que los imanes naturales, haciendo pasar corriente por un cable que hemos enrollado alrededor de una pieza de hierro.
En este vídeo puedes observar el experimento que realizó Oersted: cuando circula corriente eléctrica por el circuito, la brújula detecta un campo magnético.
Del mismo modo, cuando enrollamos el cable dando varias vueltas alrededor de la brújula, esta detecta un campo magnético mayor.
Las corrientes eléctricas son las causantes de los campos magnéticos.