Cambios en las poblaciones

El crecimiento de una población es el aumento del número de individuos que la forman a lo largo de un periodo de tiempo; depende de la natalidad, la mortalidad, la emigración y la inmigración.

Este crecimiento está condicionado por las características del ecosistema. El conjunto de factores bióticos y abióticos que limitan el aumento de las poblaciones se denomina resistencia ambiental.

Una población con recursos ilimitados y espacio suficiente, tendría un crecimiento exponencial. Cuando esto ocurre se dice que hay una explosión poblacional.

Al principio este crecimiento es lento, para luego aumentar progresivamente, pudiéndose representar gráficamente mediante una curva de crecimiento en forma de J.

Es un crecimiento propio de especies que colonizan por vez primera un ecosistema o bien de aquellas que se mantienen en un laboratorio con recursos alimenticios ilimitados.

Sin embargo, lo normal es que en la naturaleza existan limitaciones al crecimiento de una población, desarrollándose este de la siguiente manera: al principio el número de individuos aumenta lenta y progresivamente; conforme crecen se establece entre ellos una competencia intraespecífica por los recursos disponibles, que irán disminuyendo; es entonces cuando el crecimiento de la población se estabiliza y decimos que está en equilibrio. La gráfica que representa este tipo de crecimiento es una curva en forma de S.
Cuando una población está en equilibrio, el número de individuos suele fluctuar alrededor del valor máximo, conocido como la capacidad de carga del ecosistema. Estas fluctuaciones pueden ser irregulares o presentar ciclos periódicos.


Las interacciones entre diferentes especies influyen sobre el tamaño de sus  poblaciones.
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