La ciudad medieval

La expansión de la ciudad es el elemento característico de la Baja Edad Media, significa la aparición de centros económicos y de poder que cambiaron el mundo feudal. En ella destacan los siguientes elementos:

Aparición de la burguesía, habitantes de las ciudades.
Esta burguesía no dependía de las relaciones feudales y poco a poco va ganando poder económico y social.

Nuevas instituciones como los ayuntamientos, que eran los órganos de gobierno de la ciudad, de defensa y de pago de impuestos. Eran elegidos por todos los ciudadanos.

Desarrollo del comercio. Las ciudades son el centro del comercio a mayor escala. Se comercia con otras zonas, con los productos elaborados por la ciudad y se organizan las ferias (mercados).

Se establecen rutas comerciales y sociedades con el desarrollo de la moneda y la banca.

Desarrollo de la industria artesanal.

Se organizan en gremios, asociaciones de mismos oficios que regulaban la producción, los precios y la venta.
Tenían categorías: maestros (jefes de taller), oficiales (con sueldo) y aprendices.

La ciudad va a pasar a ser el centro cultural del mundo medieval.

Aparecen las universidades como centros de pensamiento.

Se construyen las grandes catedrales.

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